definición de la Rae

Desacato. (De desacatar). 1.m. Falta del debido respeto a los superiores. 2.m. Irreverencia para con las cosas sagradas.
La literatura o es desacato o no es nada (creo)

sábado, 21 de marzo de 2015

Día del padre

HOY TAMBIÉN HABLO DE MI PADRE

La última cosa que mi padre vio,
fue la nieve en las ramas del almendro:
se insinuaba más allá de la ventana
como una mano
acogedora.

Aquel día era Febrero,
y los diarios se ocupaban de Nadal,
el campeón de tenis,
consagrado en Australia
como leyenda del deporte español.
Mi padre no era aficionado a los deportes,
y llevaba mal el boato de banqueros,
reyes, estadistas, que lo financian todo
para mayor gloria de sus egos.
También hablaban de la nieve,
los diarios,
pero no como ocasión para la belleza,
la alegría y los bolazos de los críos,
sino porque así podían criticar
la falta de previsión del gobernante,
los atascos que no supieron atajar,
el colapso de las comunicaciones
que consumaron con su desidia.
Las ramas de los almendro son quebrables,
y el exceso de nieve puede herirlas
con consecuencias tristes.
Son hilos que se rompen para siempre
y así.
El gobernante tampoco supo prevenir esa desgracia
Después de la muerte de mi padre,
aquella mano acogedora y blanca
cayó hacia el suelo lentamente,
con un suave crujido de fibras vencidas.
Por lo que se ve,
los árboles también suben y bajan la mano al despedirse.

Ulises

Un amigo cruza la penísula de lado a lado. Lo hace para comprar un viejo furgón con 300.000 kilómetros a cuestas. Piensa instalar en él un puesto de comida ambulante. Utilizará sus herramientas para adecuar el cacharro. Cortará, pulirá, fresará, soldará, pintará. Seguirá buscando gangas con las que equipar su inventó. Piensa ganarse así la vida, viajando por playas y fiestas, vendiendo bocadillos y cerveza. Sonríe. Nos damos la mano y le despido. Le veo alejarse en el viejo furgón bajo la lluvia. Esto es la épica.

jueves, 19 de marzo de 2015

fetichismo óseo



En el mismo día dos noticias sobre Miguel de Cervantes, las dos relacionadas con su ADN fantasma.
En Madrid se cierran servicios de bibliotecas al tiempo que se abren criptas polvorientas. El legado del vate no está en lo escrito, al parecer, eso no cuenta, sino en su capacidad para aportar prestigios a los carroñeros.
¿Alguien puede explicar la razón de ese afecto por las reliquias? Una superstición católica, seguro. En un país que gusta venerar huesos de santos, Cervantes bien puede ser el santo laico al que adorar en el altar de un ayuntamiento bochornoso.  Puro marketing político para beatas y beatos. Gente que no ha leído en su vida El Quijote, seguramente, ese inextinguible universo de palabras inteligentes,  pone los ojos en blanco ante el magno acontecimiento de unos huesos mudos.   
Botella dice que esta búsqueda épica (sin éxito posible, puesto que no hay ADN con el que cotejar los despojos) es una gran aportación a la historia de España. A su curriculum, en todo caso. Un broche de hojalata a una gestión olvidable, salvo por aquel memorable sketch del relaxing cup of café con leche, cuando los juegos olímpicos nos iban a hacer inmortales. O por el spa de Lisboa, mientras el Madrid Arena era un patio de Monipodio con niñas muertas. ¿Qué hubiese dicho Cervantes en ese trance? Don Quijote se habría lanzado a por ellos al galope. A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar. Pero antes habría intentado salvar a las niñas.

 La otra noticia la trae otro genio del humor, Jordi Bilbany. También él se pone a hurgar en los huesos de Cervantes. Afirma que Cervantes era catalán. Bueno, podría ser, a quién le importa. Lo que estremece es su argumento. Cervantes es catalán, según el historiador Bilbany, porque critica todo lo castellano y ensalza todo lo catalán. Ergo, es catalán. Olvida Bilbany que la buena literatura es siempre crítica, especialmente con aquello que conoce. Olvida esa vena de la literatura castellana  que es terriblemente crítica con el país que habita (la picaresca, La Celestina, Cervantes, incluso el conservador Quevedo); “los heteredoxos” los llamaba Menéndez Pelayo; pájaros que ensucian su propio nido, que diría Goytisolo. Da igual. Estremecen mentes tan estrechas como las de Bilbany, pura expresión de hasta dónde puede llegar el sectarismo nacionalista. Según él, Marsé debe ser paraguayo, puesto que critica muchos aspectos de la vida catalana. Yo me siento orgulloso de Cervantes, sí, pero también de Tolstoi, por ejemplo. Qué más da. Lo que causa orgullo es la capacidad del ser humano para crear inteligencia y belleza.
Vamos a dejarles a los nacionalistas (españoles, catalanes, o de donde sean) los huesos de Cervantes, para que se peleen por ellos a dentelladas. Nosotros preferimos leer sus libros.        

martes, 24 de febrero de 2015

La Mali


La Maliciosa (2227m) es esa montaña que aparece como fondo de algunos cuadros de Velázquez y Goya, ni siquiera el Anapurna ha tenido el privilegio de ser pintada por esos maestros. También ha sido siempre el fondo de horizonte de muchos días de mi vida, camino del colegio, o del instituto, o de la pista de básket. La he subido muchas veces, pero este domingo fue la primera vez que escalamos su vía más bonita, un corredor de ambiente impresionante y nombre comunero, por no decir otra cosa: El Tubo de Todos. El viento era feroz y la nieve dura. Ramón iba delante, abriendo vía, dando ánimos y haciendo casi todas las fotos. En la cumbre, el viento nos doblaba, y había que apretar mucho los dientes para no volar (eso creía yo). Ya bajando, resguardados en rocas protectoras, compartimos un bocadillo de salchichón. A lo lejos, en el azul impresionante, se veían las 4 torres de Mórdor

domingo, 11 de enero de 2015

Vaya semanita

Lo hermanos Kouchi quieren vengar a los niños palestinos e irakíes asesinados en las guerra de Oriente medio, dicen. Para ello no disparan contra el Tzahal ni contra el Pentágono, sino contra un grupo de dibujantes cómicos armados de lapiceros, sacapuntas y gomas de borrar.
La ciudadanía occidental queda traumatizada por el odioso atentado y para demostar su dolor proclama a todos los vientos que "todos somos charlie". Casi al mismo tiempo, miles de personas son asesinadas en Nigeria, Siria, Afganistán y otros lugares del mundo, pero eso a nadie le importa, porque sólo somos Charlie.
Graves mandatarios occidentales, participantes activos en guerras que han producido miles de víctimas inocentes, promotores de asesinatos ilegales mediantes drones y otros artilugios tecnicos, responsables en buena medida de la desigualdad, el hambre y la catastrofe ecológica que asolan el mundo, se manifiestan contra el atentado de París porque ellos defiende la democracia y la libertad de expresión y detestan el terrorismo, dicen.
Algunas personas de la izquierda rara afirman que Charlie Hebdon ejercía la islamofobia y el racismo y que los árabes sufren mucho y están oprimidos. Olvidan en su análisis que hay muchos árabes que ejercen la opresión y el racismo, son sólidos aliados de occidente, financian grupos armados para defender sus intereses y mantienen en sus estados terribles dictaduras teocráticas. Por lo leído en estos análisis, cabe deducir que los caricaturistas de Charlie se la buscaron. También cabe deducir que la simplificación y la tergiversación no nos enseñan nada, salvo el redoble estéril de nuestros prejuicios.
En muchos lugares de Europa crece, al tiempo, y ahora sí, la islamofobia, obviando que la mayoría de nuestros vecinos árabes son buenas y amables personas, que trabajan mucho, suelen ganar menos que los demás y poseen elementos culturales muy positivos. En esta ceremonia de la confusión, que nos asola y nos estupidifica, espero que no sean ellos los cabeza de turco. Que no lo sea nadie.

martes, 2 de diciembre de 2014

Deporte y desprecio


Yo tenía 16 años y mi pueblo recibió un regalo inesperado; un equipo de baloncesto de primera división. Era el mejor juguete quen podríamos tener en aquellos tiempos gloriosos, cuando nos pasabamos las tardes de verano, y las de invierno, incluso con nieve sobre la cancha del instituto, echando partidos inacabables. Teníamos dos jugadores americanos, Leonard Mitchel y Ben McDonald. Cuando Ben colaba un triple, algo muy frecuente, todos los chavales gritábamos al unísono: Ben Ben Ben Mcdonald. Al año siguiente, en COU, dos jugadores del equipo estaban en nuestra clase. No recuerdo sus nombres, sí su altura: 2.05 y 1.96 respectivamente. Nuestra clase ganó aquel año la liguilla del instituto. Yo era el base y mi entendimiento era perfecto con el Sr 2.05 y el Sr 1.96. Todo el instituto venía a ver nuestros partidos porque los alley oops eran memorables. Nunca he sido más popular.
Pero aquel mismo año el sueño se acabó. Y no porque nuestro flamante equipo de primera bajara a 2ª, aunque perdía más partidos de los que ganaba, sino porque en una ocasión se generó en el pabellón una situación de extrema violencia, absolutamente injustificada. Mis vecinos, mis paisanos, de repente parecían haber enloquecido por un estúpido lance del juego. Todo el campo empezó a gritar contra el equipo contrario, gritaban las barbaridades más obscenas. El problema es que ese tipo de comportamiento parecía lo normal en un campo de juego. La violencia, el desprecio, eran lo normal. Nunca más he vuelto a pisar un estadio deportivo. El muchacho asesinado ayer es hijo de toda esa gente que amenaza de muerte al arbitro y al equipo contrario como un ritual normalizado de la horda, sostenido por un odio y un sectarismo injustificables. Lo que más me gusta del alpinismo, creo, es que no hay espectadores. Sólo silencio y minerales. Pero echo de menos aquellos tiempos. Sobre todo a Leonard y a Benn, que tanto nos hicieron soñar, y cuyo arte me parece incompatible con la fealdad histérica de la violencia.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Explicaciones

Europa ha pedido explicaciones al gobierno español, a ese gobierno que hace tan sólo unos días ofrecía su contrastada experiencia para tratar el virus del Ebola. Al parecer, lo que nos convertía en una potencia puntera en este tema no era el fomento de la investigación, o la creación de un hospital de referencia en la materia, o haber enviada a Africa a 200 sanitarios, como ha hecho Cuba, sino el haber repatriado a dos misioneros agonizantes con mucha parafernalia de aviones, ambulancias y escolta policial. Nuestro gobierno, sí, querían dar lecciones de espectáculo a Europa, de ruido, y no de medicina ni de transparencia ni de buen hacer, materias que desprecia con el desparpajo propio de los ignorantes. Pero Europa ha pedido explicaciones, no consejos, porque todo ese espectáculo sin contenido, toda esa cáscara vacía, toda esa idiocia, ha creado la alerta sanitaria más preocupante en Europa en lo que llevamos de siglo. Y a Europa conviene darle explicaciones (que se lo digan a Cañete, otro genio), no como a la sociedad española, a la que se torea poniendo caritas y mirando hacia otro lado y pasándole la pelota al técnico de turno, como hizo Ana Mato en la rueda de prensa del otro día, cuyo mensaje de tranquilidad contrastaba con sus silencios elocuentes y su aspecto de ser ella la ofendida. Es verdad, ¿pedirle explicaciones a ella?. Eso tiene quen ofender, es cierto. Arrepintámonos por estroperale la cena. Pero, amigos ¿qué van a pensar en Europa cuando sepan que la ministra de sanidad de España es beneficiaria de una trama de corrupción estructural? ¿cuando sepan que no reunía ningún merito para dirigir un ministerio tan complejo e importante? ¿qué pensarán cuando sepan que los mismos que se forraban el garaje de Jaguards pagados con dinero público desmantelaban nuestro hospital especializado en enfermedades raras y contagiosas? ¿Qué van a pensar? ¿Lo mismo que yo? ¿lo mismo que nosotros? Probablemente. Eso, sí. Que estamos en manos de una pandilla de corruptos, inútiles, ignorantes, mentirosos, pijos y, sobre todo, despreciadores de todo aquello que no sea su peineta y su Ombligo marca España.