definición de la Rae

Desacato. (De desacatar). 1.m. Falta del debido respeto a los superiores. 2.m. Irreverencia para con las cosas sagradas.
La literatura o es desacato o no es nada (creo)

miércoles, 27 de junio de 2012

patriotas del éxito

Cuando España caía en cuartos de final, no abundaban las banderas. La gente no adornaba balcones y ventanas con los colores patrios, ni vestía las finas antenas de los coches con trapos tremolando por las autopistas. Cuando España caía en cuartos de final no había patriotas en España. Había españoles, eso sí, tipos  campechanos a quienes les gusta gritar, beber y hacer paellas; pero no había patriotas. El patriotismo es algo que tiene que ver con la victoria, al parecer. Y la bandera de España no es más que la bandera de un equipo victorioso. Lo que le mola a la gente es ganar, imponerse a los demás, disfrutar del subidón que proporcionan las victorias.
Cuando España vuelva a caer en cuartos, lo que ocurrirá algún día, se acabará esta fiesta nacionalista y futbolera, y no encontraremos demasiados motivos para sentirnos orgullosos de ser de aquí. Nos levantaremos por la mañana, y veremos los paisajes de siempre, es decir,  un país chapucero, corrupto, injusto y fanfarrón, en el que reinan la mentira y el saqueo, y no sentiremos la necesidad de abrazar a nadie, ni de agitar ninguna estridente bandera en medio de un campo de fútbol sediento y vacío.   


viernes, 11 de mayo de 2012

alta velocidad española



Gracias a la alta velocidad española, hemos disfrutado de un impagable placer: ver y oír al presidente de Extremadura, Sr. Morago, hablar un catalán perfecto. Lo que no han conseguido siglos de compartir este solar ibérico, de enfrentarnos juntos a innumerables y dolorosas vicisitudes, lo logra ahora ese vivaz y caprichoso trenecito veloz, que dios guarde: unir de verdad a los pueblos de España. Para que luego digan los ecologistas que el AVE no sirve para nada, o que última a especies en vías de extinción. Como ejemplo de lo contrario, ahí tienen a ese simpático presidente extremeño, perfecto representante de una especie que se creía a punto de desvanecerse (debido mayormente a la extensión de la  educación general básica) y que no es otra que la del político español lúcido y mesurado, elegante y políglota, renaciendo de sus cenizas jurásicas, e incluyendo sus sutiles  argumentos en la historia universal de la discreción.





miércoles, 25 de abril de 2012

El Roto y la pedagogía

Viendo esta obra maestra del viñetismo universal, debida a El Roto, ese tipo capaz de dignificar él solo el periodismo español, se me ocurre que las autoridades educativas tendrían que olvidarse de asignaturas del tipo "educación para la ciudadanía" o "principios de la moral cristiana", e implantar la que de verdad rige nuestras vidas, nuestra sociedad y nuestro mundo, algo a lo que podríamos llamar 

                                     INTRODUCCION A LA ETICA DEL CAPITALISMO

y cuya máxima y más sintética expresión artística sería la que arriba nos muestra las amargas verdades de la civilización.

viernes, 20 de abril de 2012

el cementerio de los elefantes


Los elefantes son animales bastante inteligentes: entre ellos no existen los monarcas. Su poder no les fue otorgardo por un general sanguinario, quien a su vez lo consiguió después de perpetrar una matanza, sino que les viene de serie, dictado por la evolución de las especies. En ellos, como en las ballenas, el tamaño es una condición de la belleza. Para sentirse importantes los elefantes no tienen que disparar a nadie, ni vestirse de generales. Tampoco asisten a cenas de gala pagadas por gente más pobre que ellos. Les bastan unos kilos de buena hierba y agua en abundancia. Luego se rebozan en el barro y barritan contentos mientras agitan sus trompetas. Los cochazos y los barcos deben parecerles gilipoyeces, asuntos de gente poco evolucionada. Nunca abandonan a uno de los suyos. Asisten a la muerte de un congénere con profunda tristeza. Cuando cae un elefante es como si una montaña se derrumbase. Ningún elefante ha declarado nunca una guerra civil, ni ha mandado un pelotón de fusilamiento, ningún elefante ha bombardeado nunca ciudades habitadas. Sólo por esto ya deberíamos tenerles en consideración. No existe perdón para quien fusila elefantes. Es obsceno hasta decirlo. De no mediar caderas rotas, no habríamos redescubierto la miserable, la cegadora continuidad de la Historia.