definición de la Rae

Desacato. (De desacatar). 1.m. Falta del debido respeto a los superiores. 2.m. Irreverencia para con las cosas sagradas.
La literatura o es desacato o no es nada (creo)

martes, 24 de febrero de 2015

La Mali


La Maliciosa (2227m) es esa montaña que aparece como fondo de algunos cuadros de Velázquez y Goya, ni siquiera el Anapurna ha tenido el privilegio de ser pintada por esos maestros. También ha sido siempre el fondo de horizonte de muchos días de mi vida, camino del colegio, o del instituto, o de la pista de básket. La he subido muchas veces, pero este domingo fue la primera vez que escalamos su vía más bonita, un corredor de ambiente impresionante y nombre comunero, por no decir otra cosa: El Tubo de Todos. El viento era feroz y la nieve dura. Ramón iba delante, abriendo vía, dando ánimos y haciendo casi todas las fotos. En la cumbre, el viento nos doblaba, y había que apretar mucho los dientes para no volar (eso creía yo). Ya bajando, resguardados en rocas protectoras, compartimos un bocadillo de salchichón. A lo lejos, en el azul impresionante, se veían las 4 torres de Mórdor

domingo, 11 de enero de 2015

Vaya semanita

Lo hermanos Kouchi quieren vengar a los niños palestinos e irakíes asesinados en las guerra de Oriente medio, dicen. Para ello no disparan contra el Tzahal ni contra el Pentágono, sino contra un grupo de dibujantes cómicos armados de lapiceros, sacapuntas y gomas de borrar.
La ciudadanía occidental queda traumatizada por el odioso atentado y para demostar su dolor proclama a todos los vientos que "todos somos charlie". Casi al mismo tiempo, miles de personas son asesinadas en Nigeria, Siria, Afganistán y otros lugares del mundo, pero eso a nadie le importa, porque sólo somos Charlie.
Graves mandatarios occidentales, participantes activos en guerras que han producido miles de víctimas inocentes, promotores de asesinatos ilegales mediantes drones y otros artilugios tecnicos, responsables en buena medida de la desigualdad, el hambre y la catastrofe ecológica que asolan el mundo, se manifiestan contra el atentado de París porque ellos defiende la democracia y la libertad de expresión y detestan el terrorismo, dicen.
Algunas personas de la izquierda rara afirman que Charlie Hebdon ejercía la islamofobia y el racismo y que los árabes sufren mucho y están oprimidos. Olvidan en su análisis que hay muchos árabes que ejercen la opresión y el racismo, son sólidos aliados de occidente, financian grupos armados para defender sus intereses y mantienen en sus estados terribles dictaduras teocráticas. Por lo leído en estos análisis, cabe deducir que los caricaturistas de Charlie se la buscaron. También cabe deducir que la simplificación y la tergiversación no nos enseñan nada, salvo el redoble estéril de nuestros prejuicios.
En muchos lugares de Europa crece, al tiempo, y ahora sí, la islamofobia, obviando que la mayoría de nuestros vecinos árabes son buenas y amables personas, que trabajan mucho, suelen ganar menos que los demás y poseen elementos culturales muy positivos. En esta ceremonia de la confusión, que nos asola y nos estupidifica, espero que no sean ellos los cabeza de turco. Que no lo sea nadie.

martes, 2 de diciembre de 2014

Deporte y desprecio


Yo tenía 16 años y mi pueblo recibió un regalo inesperado; un equipo de baloncesto de primera división. Era el mejor juguete quen podríamos tener en aquellos tiempos gloriosos, cuando nos pasabamos las tardes de verano, y las de invierno, incluso con nieve sobre la cancha del instituto, echando partidos inacabables. Teníamos dos jugadores americanos, Leonard Mitchel y Ben McDonald. Cuando Ben colaba un triple, algo muy frecuente, todos los chavales gritábamos al unísono: Ben Ben Ben Mcdonald. Al año siguiente, en COU, dos jugadores del equipo estaban en nuestra clase. No recuerdo sus nombres, sí su altura: 2.05 y 1.96 respectivamente. Nuestra clase ganó aquel año la liguilla del instituto. Yo era el base y mi entendimiento era perfecto con el Sr 2.05 y el Sr 1.96. Todo el instituto venía a ver nuestros partidos porque los alley oops eran memorables. Nunca he sido más popular.
Pero aquel mismo año el sueño se acabó. Y no porque nuestro flamante equipo de primera bajara a 2ª, aunque perdía más partidos de los que ganaba, sino porque en una ocasión se generó en el pabellón una situación de extrema violencia, absolutamente injustificada. Mis vecinos, mis paisanos, de repente parecían haber enloquecido por un estúpido lance del juego. Todo el campo empezó a gritar contra el equipo contrario, gritaban las barbaridades más obscenas. El problema es que ese tipo de comportamiento parecía lo normal en un campo de juego. La violencia, el desprecio, eran lo normal. Nunca más he vuelto a pisar un estadio deportivo. El muchacho asesinado ayer es hijo de toda esa gente que amenaza de muerte al arbitro y al equipo contrario como un ritual normalizado de la horda, sostenido por un odio y un sectarismo injustificables. Lo que más me gusta del alpinismo, creo, es que no hay espectadores. Sólo silencio y minerales. Pero echo de menos aquellos tiempos. Sobre todo a Leonard y a Benn, que tanto nos hicieron soñar, y cuyo arte me parece incompatible con la fealdad histérica de la violencia.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Explicaciones

Europa ha pedido explicaciones al gobierno español, a ese gobierno que hace tan sólo unos días ofrecía su contrastada experiencia para tratar el virus del Ebola. Al parecer, lo que nos convertía en una potencia puntera en este tema no era el fomento de la investigación, o la creación de un hospital de referencia en la materia, o haber enviada a Africa a 200 sanitarios, como ha hecho Cuba, sino el haber repatriado a dos misioneros agonizantes con mucha parafernalia de aviones, ambulancias y escolta policial. Nuestro gobierno, sí, querían dar lecciones de espectáculo a Europa, de ruido, y no de medicina ni de transparencia ni de buen hacer, materias que desprecia con el desparpajo propio de los ignorantes. Pero Europa ha pedido explicaciones, no consejos, porque todo ese espectáculo sin contenido, toda esa cáscara vacía, toda esa idiocia, ha creado la alerta sanitaria más preocupante en Europa en lo que llevamos de siglo. Y a Europa conviene darle explicaciones (que se lo digan a Cañete, otro genio), no como a la sociedad española, a la que se torea poniendo caritas y mirando hacia otro lado y pasándole la pelota al técnico de turno, como hizo Ana Mato en la rueda de prensa del otro día, cuyo mensaje de tranquilidad contrastaba con sus silencios elocuentes y su aspecto de ser ella la ofendida. Es verdad, ¿pedirle explicaciones a ella?. Eso tiene quen ofender, es cierto. Arrepintámonos por estroperale la cena. Pero, amigos ¿qué van a pensar en Europa cuando sepan que la ministra de sanidad de España es beneficiaria de una trama de corrupción estructural? ¿cuando sepan que no reunía ningún merito para dirigir un ministerio tan complejo e importante? ¿qué pensarán cuando sepan que los mismos que se forraban el garaje de Jaguards pagados con dinero público desmantelaban nuestro hospital especializado en enfermedades raras y contagiosas? ¿Qué van a pensar? ¿Lo mismo que yo? ¿lo mismo que nosotros? Probablemente. Eso, sí. Que estamos en manos de una pandilla de corruptos, inútiles, ignorantes, mentirosos, pijos y, sobre todo, despreciadores de todo aquello que no sea su peineta y su Ombligo marca España.

sábado, 2 de agosto de 2014

La verdad

Desmintiendo a Goebbles: una mentira, por muchas veces que la repitas, nunca se convierte en verdad. Puede suceder que seas capaz de engañar a mucha gente, sobre todo si creer en la mentira es más fácil que creer en la verdad, pero nunca conseguirás que las mentiras digan la verdad. Israel ocupó por la fuerza tierras que eran de otros y, por tanto, sus actos son de agresión, no de defensa. Se defiende que quien ve su tierra ocupada, no quien la ocupa. Antes que ocupar la tierra de otros, hay que ocupar el lenguaje. Esa es la primera batalla. El inmeso territorio de las palabras. Afortundamente, las mismas palabras que elaboran mentiras sirven para cuestionarlas. La literatura suelen ser palabras que cuestionan otras palabras asumidas previamente como verdaderas, relatos que cuestionan los relatos oficiales, los imaginarios dominantes. No hay literatura inocente. Del conflicto palestino tenemos relatos que lo reducen a un juego de espías, por ejemplo. Y otros que nos hablan de una desesperanza tan profunda que se convierte en bombas andantes a punto de estallar. Las dos hablan del mismo hecho, pero sólo una se acerca al infierno verdadero.

lunes, 28 de julio de 2014

Crímenes de guerra

A algunos defensores incondicionales de las acciones armadas de Israel les digo lo siguiente:
Quien bombardea a la población civil es un asesino de guerra, Quien miente sobre sus motivaciones para hacerlo es además un miserable. Quien elude la pluralidad religiosa y política del pueblo palestino es un mentiroso risible. Quien sólo se fija en el daño de un lado, precisamente no en el que recibe el mayor daño, en proporciones insoportables, es un sectario penoso. Quien trata estos temas con eses tonillo de broma y esa suficiencia de paleto es simplemente un psicópta. Quien con todos esos antecedentes pretende dar lecciones de historia, democracia, libertad etc, es directamente un pobre oligofrénico que merece en todo caso nuestra compasión.

viernes, 20 de junio de 2014

Tres imágenes

El reinado de Felipe VI se estrena con tres imágenes impactantes, imágenes que haciendo bueno el tópico valen más que las palabras del discurso de coronación. 
La primera muestra las desangeladas calles de Madrid al paso de la comitiva real. Nunca un Rey obtuvo mayor indiferencia, salvo en el ánimo de la alcaldesa de Madrid, cuyo bando de adhesión inquebrantable fue usado por los madrileños para envolver los churros del desayuno.
La segunda imagen tiene que ver con los republicanos detenidos apenas mostraron la tricolor. Una imagen de hondo respeto por la pluralidad y la diversidad de opiniones, aunque éstas sean tan legitimas como la de reivindicar un referéndum para que los ciudadanos puedan elegir al jefe o la jefa del estado.
La tercera imagen tiene que ver con el atrezzo de la mesa de trabajo del Rey. Entre los objetos dispuestos sobre ella destacaba por incongruente una réplica de la copa mundial de fútbol. Personalmente yo eché menos un osito de peluche, el mádelman submarinista y algún ejemplar del Marca.
Indiferencia ciudadana, por decir algo, violencia contra los discrepantes y una sólida vocación infantil. Eso son los tres aspectos fundamentales del primer día de Felipe VI. Chupi ¿no?